
Al final y contra todo pronostico, Donostia será la capital Europea de la cultura en el año 2016. La alegría mostrada ayer por la delegación Donostiarra no era de extrañar, ya que Córdoba aparecía como la gran favorita. Rosa Aguilar y el actual alcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch no han perdido un segundo en arremeter contra un jurado que según ellos, estaba movido por motivaciones políticas. ¿Hubieran opinado lo mismo si en vez de un jurado internacional imparcial hubiera sido la audiencia nacional la que hubiera decidido el fallo? ¿O en realidad lo que nos han querido decir es que en la piel del toro y en sus juzgados de excepción, lo que se estila son los juicios políticos como el que estos días sienta en el banquillo a Arnaldo Otegi junto a otros militantes de la izquierda abertzale?
El gesto de reconocimiento de Juan Karlos Izagirre al ex-alcalde Odón Elorza (artifice de ésta iniciativa), choca frontalmente con la actitud de muchos dirigentes del PSOE que todavía no han asumido que Bildu haya recibido el apoyo de 315.000 personas y que su partido y su proyecto político se enfrente a la perdida de todos los espacios de poder que hoy en día ostenta, incluida la lehendakaritza de Patxi Lopez.
La capitalidad cultural de Donostia debe de ser entendida, desde una visión de creación de ciudadanía activa. Se debe reubicar al ciudadano en el centro de las políticas culturales para que la capitalidad sea algo más que un gran escaparate propagandístico. Una oportunidad única también, para el reconocimiento, la equidad y la seguridad cultural como elementos indispensables para la cohesión social. Una cultura de la paz, que sea capaz de ofrecer a las generaciones venideras un espacio para la reconciliación, la memoria de todas las victimas y los instrumentos democráticas necesarios con los que poder construir y decidir el futuro de nuestro pueblo.
Una oportunidad única para decirle al mundo que Euskal Herria quiere y desea ser Euskaldun, libre, solidaría e Independiente, porque la mayoría de sus ciudadanos así lo desean. Y eso no tiene nada que ver con los nacionalismos reaccionarios como nos quieren hacer creer. Para eso ya tenemos un Estado irresuelto y arcaico llamado Español, donde todavía hoy, sangran las heridas y perecen en fosas comunes los restos de un pasado no muy lejano.
Astebete eskas geratzen da Udaletxeak osatzeko. Mapa politikoaren aldaketa nabarmen bat ezagutuko dugu Euskal Herrian. Bilduk, bere eskuetan Udaletxe askoren gestioa izango du eskuetan. Andoaingoa ere, noski. Udaletxe batzuetan, gehiengo osoa izango du. Besteetan minorian izango da (Andoaingoa kasu). Dena delakoa, Bilduk lortu duen indar metaketa, premiazkoa da Udaletxeetan egiten den lanean isladatzea. Orain hitzak soberan daude eta praktika politiko berri bat eraman behar da aurrera, benetan argia eta parte hartzailea izanen dena. Horretarako, ezinezkoa da, politika egiteko modu tradizionalak alde batera utzi eta tortila handi honi, pixkanaka, pixkanaka eta kontu handiarekin buelta ematea. Jakintza, irudimena eta komunikazioa ezinezkoa dugu bidai honetan. Baita ere denon partizipazio dinamikoa. Gizabanako bakoitzak ahal duen heinean, denok eragin behar diogu arraunari. Eta itsasoa zakar jartzen denean, pazientzia, ulermena eta umiltasuna birtutea bihurtuz.